martes, 30 de octubre de 2007

De Boletus y Lactarius

Me llegan noticias desde el pueblo de lo que me estoy perdiendo. Buena temporada de setas, dicen. Y mandan fotos para que quede claro. Allá arriba. En la zona donde la sierra de Gredos empieza a descender rumbo al puerto de Tornavacas, en rincones donde el silencio te cae encima como una losa, están los pinares secretos. Entre los resinosos troncos todo parece mágico y los gritos quedan ahogados por la paz que se respira. ¡ Ojo, no perderse !
Galgos adiestrados de olfato finísimo, mis amigos, se reunen la noche de antes para establecer el plan de ataque. Sentados en taburetes, alrededor de una mesa baja, los cubatas van y vienen mientras se acuerdan hora de salida, lugar de búsqueda y demás detalles. Sea la noche propicia al vicio o no, a la mañana siguiente to'Dios esta equipado hasta los dientes, -algun despistado hasta duchao- y bien desayunao para lo que haga falta. La oferta micológica de la zona es muy variada pero, salvo ejemplares atípicos, la recolección se centra en boletos y nízcalos (y si cae algún Rolex, pues a la cesta).
Después, tomando cañas, se hace repaso de lo que dio de si la mañana, se reparte el botín y cada uno para su casa. La semana es larga y los estilos de cocinar propios de cada uno... y a partir de ya incluiremos las castañas. ¡ Joder, lo que me estoy perdiendo !
.

1 comentario:

Macario dijo...

Uf... manjares, aunque soy más de las de cardo. Ricas ricas.