sábado, 21 de marzo de 2009

En capilla

Velando zapatillas. Con el agridulce cosquilleo en el cuerpo de no tener para nada controlado lo que viene mañana. Llego corto de kilómetros pero el objetivo es llegar a tope a Zegama. A pesar de ello, para mi la Vall del Congost NO es un test. Es una de las carreras importantes de este año. De hecho me apunté sin saber si correría por la cumbre del Aizkorri y las campas de Urbia en mayo. Y la broma solo son 42 kms. Duros, largos, con un perfil que no deja sitio para debilidades, con un trazado exigente que no se debe subestimar. Lo de Congost está bien puesto.
En el otro lado de la balanza una semana de mucho curro con un viaje a Oviedo y unas ganas increibles de llevar los cuadriceps al extremo. Un deseo inexplicable de exprimirme, de aprender algo más de mi mismo y mis límites. Un nudo en el estomago que iré deshaciendo por el camino. Una margarita que deshojaremos kilómetro a kilómetro para ver si, finalmente, sale SI o...SI ! Fallar no se puede, sería un jarro de Aiguafreda ;-)
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las fotos son de hace 4 años, cuando eran 26 kms y yo...más joven

7 comentarios:

davidiego dijo...

más maduro eres ahora y por eso la prueba ha crecido, mucho ánimo y fuerza!

Sergio García dijo...

Mientras más larga sea, más tiempo tienes para disfrutar de ella... jeje... y más días te acordarás de la paliza para poder recuperarte de ella... eso, que todo son ventajas!!!

Furacán dijo...

Suerte!

jaime vigaray dijo...

Que pena que por aqui abajo no haya tantas de esas.

Gabriel dijo...

MUcha fuerza!!!!!

Anónimo dijo...

Pues si tienes un hueco, avisa y tomamos algo. Se me reconoce fácil... son la que va detrás de la barriga!!.

Patricia.

Ramón Doval dijo...

Macho, ¡que ya llevas tres días en capilla! ¿Que tal fue?