miércoles, 17 de diciembre de 2008

Nada nuevo

Descosí el camino andado porque me había dejado los trastes de correr en el coche. Esperé a que el semáforo se pusiera verde y cruce la calle a lo Pedro Navaja. La mochila estaba fría. Estar todo el día en el maletero tenía la culpa. ¡¡ Joder, cualquiera se arrima ahora las mallas a los huevetes !!
De dos en dos subí las escaleras de casa y llamé a la puerta. "¡¡Buenasssss !!, Muack, muack. Voy a trotar un rato a Can Dragó". Mientras la corbata salía por arriba, las zapatillas entraban por debajo. De tres en tres las volví a bajar. Comenzaba (re-comenzaba) a llover y me abroché el chubasquero hasta la nuez. No quería hacer nada especial. Solo trotar. Perderme entre tanta gente acera abajo y llegar al circuito donde dar unas cuantas vueltas. Al pasar junto a la pista de atletismo pensé en la gente (¡¡amooos valientes!! ) que vendrá a correr las 24 h que se celebran este fin de semana. Al pasar frente a los columpios pensé en la fiesta de hoy en el cole de Alba. Al correr junto a la Meridiana pensé en que ese será mi camino diario de ida y vuelta al trabajo a partir del año próximo. Al acabar la primera vuelta ya no pensé en nada más...
La raspa de pescado en que se convierte a veces el optimismo cuesta poco de engordar. Aunque sea en estas perras fechas donde cada año es más difícil mantener la sonrisa.

3 comentarios:

davidiego dijo...

pues nada, a engordar la raspa.
ánimo.

miquel dijo...

Joder qué buena frase "La raspa de pescado en que se convierte a veces el optimismo cuesta poco de engordar"

Has probado de correr con musiquilla? A veces esos MP3 te salvan la salida.

aja dijo...

Cuando nosotros disfrutamos, las personas que nos quieren tambien disfrutan un poquito.