jueves, 30 de diciembre de 2010

Pequeños/grandes placeres

En caída libre desde muchos metros de altura repican con un agradable sonido antes de deslizarse por la tela como un esquiador experimentado por una pista negra. Llegan a la punta de la varilla y saltan al vacío para estamparse en el suelo pisado. A medida que avanzan tus pasos, el barro resbala entre el laberinto que supone para él la suela del calzado. Los churros arcillosos condicionan su tamaño y longitud a la fuerza de la pisada. También a la proporción de agua-tierra que haya. Pisada grande gana a pisada pequeña. Cuando bajo la capa de agua hay solo cemento todo se reduce a un simple salpicado. Y no resbala. Aburrido.
En el horizonte una sombra se acerca deprisa y, a medida que llega dibuja en su cara empapada un sonrisa húmeda. La gárgola que da sombra a la boca y ocupa el centro de la cara escupe agua por su punta y, quizás, algún moco. El flequillo pegado a la frente no distingue entre sudor y agua pero seguro que el sabor es salado. Las puntas de las orejas están rojas por el frío, los lóbulos también rojos pero por el calor. Los labios, tensados por la sonrisa ahora, tiemblan como flanes cuando se aprieta el ritmo. Y los dientes se aprietan.
.

- ¿Te queda mucho papa-empapado?
- Una vuelta más y paro.
- ¿Quieres un paraguas?
- No cariño. Sin paraguas voy más rápido.
- Vale. Con esta llevas siete. Eres el mejor.
- ........

3 comentarios:

Javier dijo...

Bon Nadal & Bon Cap de Any 2011 agüelo !!!

Un abrazo

Kairo

davidiego dijo...

y eso no es doping?

;D

Anónimo dijo...

...siete???, ¿no son doce?, doce uvas -claro-.
Sin paraguas más velocidad, con paraguas más fuerza.
Felíz 2.011.
M.P.