jueves, 1 de octubre de 2009

Amargo

Si amigos. Como la(s) cerveza(s) que me he tomado en Elba. ¡¡
Menuda fama me estáis dando !! Señores de Mahou, Heineken, Cruzcampo, Damm...se aceptan patrocinadores ;-)
Pero ahora hablo de otro amargor... porque la sensación de ir justo en la bici es pura hiel. Todos la conocéis. Pensar que en cualquier momento tendrás que poner pie en tierra PORQUE TE HAS PASADO antes es... es mucho peor que la de tener que parar porque no has entrenado lo suficiente. Y no avisa cuando va a llegar. La garganta se seca y necesitas beber más a menudo. La lengua se vuelve pastosa y sube, desde lo más profundo, un sabor agrio que se apodera de la boca. Se instala justo detrás de la campanilla y se convierte en desagradable compañía. Cada vez que tragas, cada vez que aprietas, cada vez que te levantas sobre los pedales. Pero eso no pasó hasta el km 150, en la tercera vuelta. Si. Fueron 3 vueltas increibles por un circuito duro y rompepiernas. Carretera de costa, sin grandes puertos pero con repechos serios que ajustaban cuentas con el que había medido mal sus fuerzas antes. La primera vuelta nos conocimos y nos tomamos las medidas. Pasé a mucha gente, suelto de patas y disfrutando de las vistas. Con esa agradable sensación de apretar cuando toca y que el cuerpo te responda de inmediato. En la segunda saqué pecho y subí el ritmo. Un fallo en Sant Ilari (el chip no pitó al pasar sobre la alfombra) me produjo una auténtica "comida de olla" además de perder algo el ritmo -tuve que volver atrás cuando me avisaron y pasar de nuevo hasta 2 veces más por la alfombra-. Desde aquí hasta el final de la bici no me quité de la cabeza la pregunta de "¿Y que coño pasa si en la primera vuelta tampoco pitó"?. Amargo veneno para la motivación. Y en la tercera vuelta, el circuito me enseño los dientes. En forma de calor y repechos. Demasiado tarde, yo ya le había ganado la partida por esta vez. Pasé un rato duro, pero lo pasé. Y llegué por tercera vez a Marina di Campo. Con la garganta seca, la lengua pastosa y un sabor amargo. Solo una buena maratón puede empujar este amargor fuera. Igual que yo empujaba la bici corriendo descalzo sobre la moqueta.... y además le debía una cerveza a Tante: no había conseguido bajar de 6 h

Nota: datos de Miki. ¡ Gracias !

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3 comentarios:

Talin dijo...

Puies yo si que bajé de 6h,... de pu... milagro y en las dos primeras vueltas.

miquel dijo...

Me dijo Tante que la cerveza me la pagaras a mi. Asin que ya sabes... ;)

Creo que pocas amarguras pasastes tu en Elba porque mucha cara de jodido no te vi ni en la bici, ni en el run.

No me llores, no me llores.

davidiego dijo...

muy quemado no ibas cuando te bajaste y volaste..