jueves, 24 de mayo de 2007

Lanzarote 2007 - la crónica-

Estos días en Lanzarote han dado mucho de sí. Muchos amigos, de los de siempre y de nueva hornada. Muchos rincones, todos nuevos, y muchas experiencias atropelladas. Muchas risas, muchísimas... Los tiempos parciales y el tiempo en meta no son ningún secreto, están más que registrados. Presos del chip no hay quien se escape y solo tenéis que mirar la clasificación para saber lo que hizo cada uno. Las sensaciones, las emociones, los intríngulis de la prueba, por suerte no los recoge ningún chip. Esto, o al menos una parte, es los que voy a intentar plasmar en esta crónica. Si consigo transmitir una décima parte de lo que me hizo sentir esta prueba y esta isla ya me doy por satisfecho. Vamos con ello…

Las dos manos embadurnadas de vaselina se encontraron en la parte de atrás de mi cuerpo. Buscaban aceleradas la cinta que cierra la cremallera del neopreno. “Rápido que no escape. Una vez dentro del neopreno ya no hay marcha atrás”. Un tirón seco y un escalofrío que corre por la espalda en paralelo a la cremallera. ¿Otro apretón? No, esta vez es porque ya has pasado el punto de no retorno. Mi día esta lanzado. La arena fría, húmeda, removida bajo mis pies es la alfombra en mi camino al arco de salida. Juego a enterrar uno con el otro mientras todos nos miramos sonrientes, intentando reconocer a alguien tras el gorro y las gafas. Imposible. Con el bocinazo de salida me encojo dentro del traje y echo a andar. “Es curioso, andar y nadar tienen las mismas letras pero cambiadas de orden”, pienso mientras me meto en el mar. Retraso todo lo que puedo antes de dar la primera brazada pero, una vez que empiezo me siento mejor. Como nunca caliento antes empiezo a notar el agua que llena el neopreno, primero fría, después se calienta. El salado sabor ya está instalado en mi boca, me llevará unos cuantos kilómetros de bici quitármelo. Juego a respirar a distintos lados, alargo la brazada, incluso de vez en cuando doy con los pies. No es mi elemento pero después de un ratito me las apaño para disfrutar. Solo son dos vueltas, la primera pasará rápido y la segunda tranquila, sin tanto mogollón. Me ataca una boya y me defiendo como puedo. ¿Pero no iba nadando recto? Los últimos metros se hacen largos, en cada brazada estiro los dedos hacia el fondo para intentar tocar el suelo y ponerme de pies rápido. Cuando toco tierra me levanto, y las manos, esta vez sin vaselina, se vuelven a juntar en mi nuca. Buscan la misma cinta que esta mañana. Ahora tiran de ella hacia abajo, se abre la cremallera y, de nuevo, otro escalofrío se pasea por mi columna vertebral.

Tras el caos de la transición (¿donde están esas potentes chavalitas en bikini que ponen crema?, joder con la leyenda urbana…) echo mano a la bici y salgo de Puerto del Carmen con una idea clara: recorrer los 180 Km. es una oportunidad única para vivir la magia de la isla. La energía de los campos de lava subiendo a Los Hervideros me traspasa. Siento que en otro tiempo, no muy lejano, estas piedras estaban casi en el centro de la tierra. Ahora irradian “algo” que me da fuerza, no sabría explicarlo mejor. Anna me lo había dicho y ahora lo estoy experimentando. No hace mucho aire y eso ayuda a que la sensación sea mayor. Encaro Timanfaya y pienso en lo afortunado que soy, estoy conectando con la isla. Las piernas piden más caña pero las aguanto, disfruto dando pedales y voy cantando para mí. Ya veo que el viento aparecerá en la parte final, vendrá a saludar y haré con él un pacto de respeto. Humildad por mi parte a cambio de benevolencia cuando las fuerzas flojeen. Las subidas a los miradores indican que no me he excedido en los 100 primeros kilómetros. Subiendo el de Haria regulo y bajo con cuidado, sintiendo algunas gotas de agua en la cara. Llueve flojito. En el del Río vuelvo a conectar con la isla y, sin perder de vista la isla Graciosa, siento pena al llegar arriba. A partir de aquí veremos si el acuerdo con Eolo funcionará. Con el viento de cara gasto las últimas dosis de energía volcánica que he cargado antes. Le hablo al viento, le recuerdo nuestro pacto, me acoplo y me desacoplo. Entre el Km. 140 y el 170 voy más reservón, fiel a mi compromiso, humilde. De esta forma cuando me baje a correr podré exprimir lo que queda –si es queda algo- de esas 6 medianoches con membrillo que he comido en las últimas 5 horas.


Esta transición es más ordenada que la primera, aunque siguen sin aparecer las valkirias de Delial y, rápido estoy corriendo. Las sensaciones son buenas. Lo estoy pasando bien y eso se me nota en la cara. En la carrera a pie siempre me acuerdo mucho de la gente. Sobre todo de la que me gustaría que estuviera allí animándome. Imagino que tiene que ver con que es la parte más asequible para el sacrificado público. Arturo, después de seguirnos con “efecto Guadiana” durante todo el tramo de bici, estará apostado en cualquier rincón. Pronto dará señales de vida. También en este tramo repaso los momentos duros de entrenamiento desde Enero. Madrugones, nocturnidades, fríos, desconciertos, cabreos… todo cobra sentido ahora. Me gusta la maratón porque también es un punto de encuentro con otros triatletas. Me cruzo con Eusebio, con P. Cabeza, con Oskar, con Talín y Zuri… Valle, al grito de “Bulder campeón”, me hace girarme. Chocas manos. Fluye la energía del que más tiene al que menos. Vasos comunicantes de emociones. A veces una simple caída de la cabeza sirve de apoyo y revulsivo. No creo que corriera más de un par de kilómetros sin sonreír. Me siento único, dueño de mí, me gusta ponerme al límite y aguantar. La segunda vuelta me pone en mi sitio y me recuerda que todavía queda mucho. Una dieta improvisada de naranjas y coca cola funciona y me vuelve a dar alas, o mejor dicho, patas. Siempre digo lo mismo, circuitos con número de vueltas pares se me dan peor…y aquí eran 4. Es un tema de coco pero me pasa siempre. Cuando las vueltas son impares nunca hay mitad, aquí si, y eso me bloquea. Pasada la media maratón me permito el lujo de correr un ratito detrás de Eneko. El ya va camino de meta y, cuando me pasa, aumento mi ritmo para seguir un rato su estela. Eso si es correr, si no le cuesta. Pimpam, pimpam, pimpam…y si no aflojo no acabo. La última vuelta es una fiesta. Ahora sí que siento que la isla esta dentro de mí. La he dominado, al menos por este año, y me siento afortunado. Vuelven a pasar por mi cabeza todas las personas que significan algo para mí y cuando entro en meta subo a esa nube en la que se está tan a gusto. Eusebio está allí, Arturo llega rápido. Los que no están en la isla van conmigo. Ya estamos todos.

Epílogo: ¿os acordáis la primera vez que os bañasteis desnudos? ¿El primer beso? Algo parecido es la primera vez que acabas el ironman de Lanzarote. Yo sigo bañándome desnudo, sigo besando y pienso seguir viniendo a Lanzarote…aunque primera vez solo hay una.

11 comentarios:

irotante dijo...

Enhorabuena, menudo marathon lo sabia que seria tu punto fuerte.
Dentro de poco me toca a mi hacerlo mínimo como tu...

Macario dijo...

Pocas ganas tengo yo de ir a LZ...

A ver si pal 2008 cuela, si disfruto la mitad que tú me vale.

Talín dijo...

FIERA !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Valle dijo...

Menudo tiempazo y muy bonita la crítica. Yo he hecho también una crónica pero más de pañuelo en ristre porque me ha dejado todo esto emocionalmente "sensible". Soy un ironman, pero un ironman sentimental!.
Felicidades, valle.

Bulderban dijo...

Igual que estoy practicamente seguro que a Roth no volvere, tengo claro que a Lanzarote si. Total ROT va dento de LanzaROTe no? ;-)
Valle, pasamé tu crónica que tengo curiosidad (bulderan(arroba)yahoo(punto)es

Sergio dijo...

Arturo fue sólo de miranda? hace tiempo que no sé de él y no sé si está haciendo TRI

Bulderban dijo...

Arturo es ahora oficial de bombero. Tiene el tri, temporalmente, aparcado. Aprovecho para poner una reflexión hecha a un amigo que m preguntaba como se mantiene la concentración durante tanto rato... "Si puedes estar 10 h metido en una sala mirando diapos. Si aguantas 8 o 9 horas delante de un puto ordenador. Si soportas una comida de 4 horas habando de cosas que ni te van ni te vienen....el ironman esta chupao. Es tu día, todo entero para ti. ¿cuantos de esos tienes al año? Yo solo uno y este año ya me lo he gastado...

David dijo...

Cuanta razón tienes en tu reflexión Esteban.

Enhorabuena de nuevo por tu marca y por tu manera de transmitir sensaciones.

Plani dijo...

Enhorabuena Sr finisher!

Acertadisima esa reflexion y muy buena!

Espero que sigas teniendo esos besos, esos baños desnudos y ese dia para ti, ya sea en lanzarote o donde sea!

Felicidades!

AME dijo...

è stato un piacere vederti e puoi vedere una tua foto con me nel mio blog.Complimenti per la gara!

j@umet dijo...

felicidades, por ser tu ;)