miércoles, 23 de enero de 2008

Catalina

La luna llena es una buena compañera de los corredores nocturnos. Alumbra y acompaña. Acompaña y susurra. Susurra y escucha. Sales a trotar y no te sientes tan solo. Corres hacia ella y tienes sensaciones similares a cuando te bañas en el mar. Entrando por la estela luminosa que deja en el agua. Sin salirte de ella por miedo a "lo oscuro". O cuando lo haces en el río, en pelotas, después de un día en la sierra. No solo te bañas, te purificas. Con tan redonda compañía sientes una chispa extra, algo que hace que cueste terminar más que otros días. Aparecen sombras con formas extrañas, piedras que otros días solo intuyes después de una patada, agujeros que cuando ella no esta ponen a prueba los tobillos. Desde luego es una experiencia única...que ni mucho menos se puede transmitir con palabras. Y más dificil aún es escribirlo ¿Bonito, verdad? Es alucinante lo que me he perdido hoy por hacer 60' de rodillo...atontao !

1 comentario:

miquel dijo...

Si que estas "atontao" si. En lugar de lamentarte por no correr en luna llena felicitate por torturarte en el rodillo.

Entreno de piernas y sobretodo de coco. Con dos cojones!

Qué te parece cambiar tu discurso por un "Joder que machote, me he pegao una horilla en el potro de tortura pudiendo correr con la luna llena. Este año con esta voluntad de hierro arraso".

;)