Este fin de semana he estado juntando retales. De colores o blancos. Servilletas y mordiscos de folios. Cuartillas de hotel y esquinas de mantel. Esos trozos de papel donde cada vez que veo algún
sarao (de esos de ponerse dorsal ) anoto nombre, fecha,
güeb... Seguido lo guardo en el bolsillo y lo descargo en el cajón-de-mis-cosas al llegar a casa. Luego, con las piezas toca montar el puzzle de lo más parecido a un calendario de carreras. Aunque más que hacer un puzzle sería un juego de esos de ir uniendo puntos para ver que figura sale al final. Y la figura que se descubre, se supone, eres tú. O sea yo. Es mi surco. Por él sabréis que labrador soy.
Muchas veces cuesta reconocerse y hay que entornar un poco los ojos, hasta casi nublar la vista, para reconocerse. Otras veces, antes de llegar a la mitad ya se ve claro. Este año es de los segundos. Y es que de una tacada me he inscrito a dos carreras que no tienen nada que ver la una con la otra. Pero,
-¿A ti que tónica te gusta más la "Chuepes" o la Nordic?
-Me da igual mientras sea con buena ginebra...
Media maratón de Gava. Si hay que ir se va, pero qsabiendo que no estamos para superar (leáse rebajar) la
marca del año pasado. Vamos que si cayera una nevada "en durante" ya tenía otra excusa más para echar al carro del " Y si..." -que ya esta cargadito.
Maratón montaña Vall del Congost. Más o menos la misma película pero con otros actores. Vuelvo al lugar donde habitan seguro
hadas y duendes. Este año con recorrido endurecido respecto al año pasado pero con la ventaja de que aquí no hay linea blanca entre los pies.
De forma no ando fino pero, siguiendo con las agrofrases de mi padre, quizás se cumpla eso de "Agricultor tonto, patatas gordas" ;-)