El camino de Ronda se sentía como un enorme cordón umbilical que unía a muchos corredores. Todos, como el hilo hilvanado en una aguja, corriamos dirección norte a distintas velocidades. Que importa eso. Cada uno, dentro de su mochila virtual, llevaba su objetivo que enseñaba o no según conveniencia. Y desde la salida de Blanes hasta la meta en Portbou cada uno hizo suyo un recorrido, el mismo para todos pero distinto para cada uno, propio de un cuento de hadas. El primer día pechos al sol y repechos entre pinos se mezclaron en perfecta armonía dando poca opción a entretenerse mirando al mar. Todos tenemos prisa. No solo por correr. Hay gente que hace mucho que no ves y las conversaciones se atropellan por ponerse al día de casi todo. Mientras tanto, las piernas no paran y los casi 25 kms de la 1ª etapa se quedan cortos del todo. Da hasta pena acabar. Pero Tossa de Mar es un buen sitio para hacerlo.
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Con una cena y unas cervezas de las que crean aficción llega la noche, que no pasa muy rápido y da pista al día más durillo. Desde Sant Feliu de G. a Torroella de M. Mezcla de trozos rompepiernas con paseos marítimos largos y duros (como el de Palamós). Al final un caramelito esperando y un rato de playa para soltar. El día vuelve a comenzar "charlatán" pero vamos pasando de las palabras a miradas complices y sorteando kilómetro a kilómetro lo que la ruta nos depara. Muchas calas, muchos pinos, mucho rato en esa nube que compartes cuando conectas ritmos con alguien y sin hablar cada uno sabe cuando tiene que tirar delante o empujar desde atrás. En el km 40 aprox. me fuí solo. Me costó hacerlo porque no era lo que quería pero tenía ese ritmo cogido que es casi automático y que no puedes ni aflojar ni apretar (¿sabéis no?). Y cada vez que miraba atrás deseaba que llegara mi compañero pero al final llegué solo a meta. Sensación rara. Bastante aburridillo de ir solo. Al poco rato empezó a llover. A cántaros. Pero todos llegaban con una sonrisa en la cara. Todos.
La segunda noche si fue corta, canija, enana, ridícula. A las 4:30h salgo como una sabandija de la habitación para no despertar a nadie y...joder, ¿quien desayuna a las 5:00h? Pues to'dios ! La salida de Roses casi a oscuras bordeando toda la bahía es espectacular. Algunos vuelven de fiesta, otros nos vamos ahora. Lo habitual.Hoy quiero apretarme un poco más, ver hasta donde soy capaz de llegar. Busco compañeros de viaje que no dejaré hasta meta. A mi es la parte que más me gusta. La Costa Brava más salvaje y más rocosa. Además ha entrado una tramontana que da carácter épico a algunos flanqueos de costa. Sin forzar mucho pero sin dormirnos van cayendo los kilómetros. He acertado. Tengo buenos compañeros de viaje. Subimos y bajamos a Cadaqués. Subimos y bajamos a Port de la Selva. Plantamos cara al viento por el camino de ronda hasta Llança y a por la última subida. No dejéis que os lo cuenten más que esto. Id a verlo. La subida desde Colera es bestial, pero la vista que hay desde arriba, yendo por el mismo GR92, es imposible de enseñar con fotos. Imposible. Caras de felicidad al ver abajo, bien abajo, la estación de Portbou y gas hasta meta. Allí nos espera la gloria, a cada uno la que busca. Yo en particular encontré la mía en meta. Anna y Alba estaban allí esperando. Xavi Marina y "alrededores" como mi segunda familia. Y los amigos fueron llegando bien dosificados, para disfrutar el triunfo de cada uno de ellos como propio. ¡¡Que grandes sois todos !!


Hoy he vuelto a sentir aire. Un aire nuevo, distinto. Subido en la bici, por terreno fácil, hablando conmigo mismo e intentando encontrar una postura cómoda en un sillín estrecho y pequeño. Por curiosidad he mirado en los cuadernos de entrenamiento las dos últimas salidas de bici. La última fue el 20 de enero en el circuito de Montmeló (1h45' nocturnas, 11 vueltas, sin complicarme), La anterior el 13 de noviembre (2h y sufriendo mucho). Eso es lo que pone en mis notas. En la de hoy: 2h04', bien de patas, mal de culo. Aire amigo, refrescante.














Por la ladera opuesta abandonamos el valle donde queda el refugio y saltamos al de detrás. Una larga bajada nos lleva a pisar asfalto y aquí perdemos a Joaquín (que demostró tener bastante sentido común) por lesión en la rodilla. El tira para Bagá y nosotros apretamos los dientes y encaramos la subida al bonito refugio de Rebost (SELLO 4º) donde una fuente nos da una tregua para encarar el resto de subida hasta la zona donde desaparece la vegetación y pisamos nieve. Es la gran subida del día. No se si más preciosa o dura. Llegar a la cresta pelada y avanzar por ella hasta Niu d'Aliga (5º SELLO) es algo parecido a lo que debe ser estar en la luna. Desde allí, vayas a donde vayas tienes que bajar. Pero nosotros vamos de vuelta al Pedraforca. Eso si, las marcas naranjas, nuestras migas de pan dejadas por el Pulgarcito de Cavalls del Vent no nos llevarán por el camino más corto...pero si por el más espectacular: Penyas Altas. Desde allá arriba no dan ganas de bajar pero la niebla y el frio nos echan hacia abajo casí recien llegados. En el Serrat de las Esposes (6º SELLO) es donde más tiempo paramos. Es la hora de comer y el cuerpo esta perro. Además la pista de asfalto roto no es nuestro terreno y movernos por ella da pereza. Pero una vez llegados arriba un nuevo sendero nos anima al trote y bajamos renovados y saltarines hasta Cortals de d'Ingla (7º SELLO). Manolo avisa sobre la subida al coll de Vimboca. Mucha agua baja mientras nosotros subimos. Me encanta. La vista va dos zancadas por delante y cuando miro hacia atrás veo el desnivel que voy dejando atrás. El trecho es largo pero se que se acabará y vendrá la bajada. Una bajada que cruza dos barrancos impresionantes que dibujando una "C" nos dejan en la puerta de Prat d'Aguiló (8º SELLO). Desde aquí solo queda la previsible subida a Pas dels Gosolans acompañados de la lluvia y una bajada laaaaarga hasta cerrar la ruta en Estasen (9º SELLO y último). Son 2 horas de estirarse y juntarse el grupo. Ya cada uno hace lo que puede. Manolo sonríe. Tomás sonríe. Txomín sonríe. Samy pide algo con azúcar. Yo...yo no me lo creo (y sonrío). Llevamos casi 16 h juntos y ni una mala palabra, ni un mal gesto. Cavalls del Vent nos ha unido para siempre. Aunque tardemos en volver a vernos. Aunque volvamos a hacerla con otra gente. Aunque el día después a cada uno le duela en un sitio distinto. Cavalls del Vent 2010 fue sub 16h. Eso es a más de 5km/h. ¡Gracias !
