domingo, 28 de febrero de 2010

Vuelvo al Aizkorri (cruzando dedos)

Yo soy un suplente. Iba para titular pero... eso era antes. Ahora soy uno de esos que primero calienta banquillo, luego calienta en la banda y a veces acaba quitándose el chandal para saltar al campo y otras se vuelve de largo a las duchas. Y no me importa. No soy menos feliz. El partido que quiero ganar esta fuera de este estadio. Pero de que gane mi "equipo" es de lo que vivo, por eso cada vez que me llama el mister tengo que estar preparado. Eso a veces trae complicaciones y toca saltar al campo a última hora cuando ya tienes otros planes. Pero esta vida es una carrera de fondo...por suerte. Yo me entiendo.

Otra cosa: a aquello que genera energía positiva hay que ir con todo el buen rollo que uno sea capaz de generar. Además hay que desear las cosas con todas las ganas posibles. Buen rollo y la fuerza del deseo juntas son tan potentes que pocas cosas se resisten a la mezcla. Además los duendes que corren por las campas de Urbía cuando nadie los ve y las hadas que vuelan de noche entre los hayedos que cubren los pies del Aizkorri son capaces de detectar esto y agradecen la conexión con el espiritu de Zegama. Eso, lo tengo claro, existe. Porque lo he vivido en mis carnes y porque sería triste pensar que solo son piedras, arboles y hierba lo que hay allí. Perdí el dorsal el año pasado, me lo hicieron perder, pero el sorteo de este año me lo ha devuelto. Lo deseaba. Joder, cuanto lo deseaba. Cuando tenía un momento cerraba los ojos, apretaba los puños y desde mis entrañas quería volver a correr allá. Y volveré. Volveré a oler el pan recién cocido por la diosa Mari en su cueva del Aketegi. Volveré a bajar Sancti Spiritu para luego subir a la cresta del Aizkorri al Aitxuri. Volveré a estrujarme subiendo el Andraitz y volveré a pedir cerveza en el avituallamiento de Moano. Volveré...en mayo.

martes, 23 de febrero de 2010

¿Quemaba el tartán?

Vuelve el tractor a surcar los campos (esta vez fueron asfaltados)...desde luego no soy precisamente un ejemplo de "estilo". Yo creo que la gorra apretaba demasiado ;-)

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domingo, 21 de febrero de 2010

Media de Gavá- la anticrónica

Cervecita y berberechos. Chimenea. Escudella y fricandó. Buen vino. Pastelitos con un cortado. Sobremesa con amigos...y Bob Esponja. No creo que el galgo ganador hoy en la media de Gavá haya tenido mejor premio que yo.
Un día que despertaba entre brumas, no frío pero fresco, con rock&roll del bueno, amenazaba con ser casi perfecto para correr los 21,097 kms con forma de "L" que dibuja este circuito. Tirantes y de corto para esperar a Miki. Y una gorra. Calentando anónimamente entre más de 2.000 personas que trotan sin orden, sacamos punta a todo lo que se deja. Sin maldad pero con acidez....bueno, algo de maldad también. Y, entre risas nos despedimos para colocarnos en la salida. Un tiro al aire y revienta el apretado grupo de corredores. Ya no hay más dirección que una y fijo el km 10 como primera referencia. Hasta entonces, a todo lo que de la caja. En el punto de giro las cosas pintan bien...pero ahora hay que volver. Solo. Mucho rato sin sentir vibrar el suelo cerca por las pisadas de otros corredores. Al pasar la quincena de kilómetros la pila afloja pero me engancho a un tren corto que pasa. Casi 8' de agonía y recupero el aliento. La azotea vuelvea desentenderse del sotano y el corazón manda. Otra vez solo pero ya no necesito más que sonreir. Reflejado en el cristal de una furgoneta me veo bien, contento...y aprieto hasta terminar. Porque las cosas no son como empiezan, sino como terminan...
Y hoy terminaron como empecé: Cervecita y berberechos. Chimenea. Escudella y fricandó. Buen vino. Pastelitos con un cortado. Sobremesa con amigos...y Bob Esponja.

domingo, 14 de febrero de 2010

Mi frío, nuestro frío...¿vuestro frío?

A mi me gusta el frío. Yo no me siento mal cuando el termómetro se acerca a 0ºC, por debajo o por encima. Cuando nací seguramente la temperatura rondaría ese número y durante toda mi infancia el frío fue compañero de tardes de juego y de mañanas en el patio del cole. Gredos es una buena fábrica de pelete y mi pueblo esta justo en la puerta de salida de la sierra. La triple camiseta de diciembre a marzo y el doble pantalón debajo del chandal eran habituales. Y si tocaba pasar el sábado al almacen de patatas se doblaban también los calcetines. Madre no escatimaba en convertirnos en cebollas humanas y los catarros fallaban una y otra vez en su intento por conquistar nuestros pellejos de chavalines.
Por eso hoy, con la noche todavía sobre los hombros estaba contento. He aparcado el coche, me he sentado en el maletero y me he pertrechado para dejarme llevar por un trocito de lo que en un mes, más o menos, será la Maratón de Vall del Congost.Del recorrido, casi 30 kms, solo puedo decir que es como correr por un cuento, mejor aún, por un sueño. Caminos de en fila de a uno alfombrados por nieve, rieras que bajan dejándose helar en sus orillas, bosques donde apenas entra el sol y páramos donde sus rayos se desparraman como la masa de un bizcocho cuando se vuelca en el molde. Frío. Más frío. Y buena gente. La sonrisa en la cara no es solo porque el aire estira la piel como el cuero de un tambor. Disfruto.
Ahora ya en casa repaso todo y entiendo porque huyo del asfalto en cuanto puedo. Porqué el verano no es mi mejor época -salvo por las vacaciones-. Porque salto de la cama cuando un domingo suena el despertador a las 5:30.
Estoy atrapado por la montaña, por el aire libre. Igual que este árbol se metió en la charca a mojar sus pies y el hielo lo atrapó durante la noche. Atrapado por el lujazo de pasar una mañana caliente por dentro y frio por fuera. Atrapado...y encantado de estarlo.

viernes, 5 de febrero de 2010

Algunas veces

Algunas veces no me conozco y otras prefiero no conocerme. Algunas veces el reloj se para y otras no se ven las agujas. Pero yo sigo nadando. Algunas veces aprieto los dientes y otras suelto la caballería. Algunas veces respiro ahogado y otras parezco de marmol. Algunas veces me duele todo y otras dudo de estar vivo. Pero yo sigo corriendo. Algunas veces me encuentro contigo y otras ni te huelo. Algunas veces arrastro un trozo carne y otras solo soy alma. Algunas veces pienso, si, algunas veces pienso y, otras me gustaría no haber pensado. Pero yo sigo viviendo. Algunas veces entreno y otras... otras tampoco.
Y así hasta el infinito. Si te crees que estas de vuelta es porque no has ido a ningún sitio.

Todo esto lo escribo para mi. Lo necesito, me ayuda. Todo esto no es más una locura temporal que me ayuda a estar cuerdo en este mundo de chalados. Todo esto no es más que lo que es. Palabras que quedaran dando vueltas mientras nosotros seguimos pensando que somos lo más mejor. ¡¡ Qué pena !!
¡ Buen fin de semana !